ATENTADO MORTAL EN DURANGO


      El concejal del PP Jesús María Pedrosa murió de un disparo cuando paseaba por Durango

      * El edil no llevaba escolta y siempre había rechazado los ofrecimientos de la Ertzaintza * Testigos de los hechos indicaron que el autor huyó a pié hasta el lugar en el que le esperaba un coche

      GARA | DURANGO

      Jesús María Pedrosa Urquiza, uno de los cuatro concejales del PP en Durango y afiliado a ELA, murió de un tiro en la cabeza cuando paseaba a la altura de la confluencia entre las calles Fray Juan de Zumarraga, José Antonio Abasolo y Ermodo, a unos cien metros de su domicilio del barrio de San Ignacio. El atentado se produjo a las 13.30 y Pedrosa falleció prácticamente en el acto, según indicó posteriormente el médico que certificó su fallecimiento.

      Según testigos oculares de los hechos, un joven se acercó al concejal por la espalda y le disparó, mientras que un coche, únicamente con el conductor, se aproximaba al lugar y le recogía para darse a la fuga. No obstante, otros testigos presenciales creen que eran tres las personas implicadas, una de ellas una mujer. Numerosos ciudadanos pudieron presenciar el atentado, ya que a esa hora la zona próxima a la ermita de la Magdalena estaba llena de transeúntes.

      Sus vecinos señalaron que por la mañana Pedrosa, de 57 años, había ido a ver un partido de baloncesto y, posteriormente, «se fue de poteo» por los bares que frecuentaba. Al parecer, en el momento del atentado, volvía a su domicilio para comer con su familia, realizando el mismo trayecto de todos los domingos.

      En principio, los transeúntes y vecinos no se alarmaron al oír el disparo, que atribuyeron a un petardo, tal como relató el camarero de una cafetería de la calle Fray Juan de Zumarraga. «Oímos un ruido, pero no le dimos mayor importancia porque, como un barrio de por aquí cerca está en fiestas, pensamos que podía ser el típico petardo de los muchos que tiran. Un hombre terminó su consumición y salió a la calle. Volvió a entrar diciendo que había una persona tirada en el suelo», explicó el camarero.

      Los clientes de la cafetería salieron a la calle y fue entonces cuando se percibieron de que había una persona muerta en el suelo y le reconocieron.

      La dependienta de otra tienda cercana ofreció una versión similar. «Una clienta vio que estaba un hombre tirado en la calle, que nadie lo levantaba, y yo, como aquí viene gente mayor a comprar pan, pensaba que era un señor que había salido con el pan y le había dado algún mal», comentó. Cuando se acercó, tres agentes de la Policía Municipal rodeaban ya el cuerpo.

      Por otra parte, un testigo al que la agencia Efe indentificó como familiar de Pedrosa, habría reconocido al autor material del atentado, un joven que iba vestido de oscuro y actuó a cara descubierta, según informaron fuentes de la investigación, que precisaron que la munición utilizada es del calibre 9 milímetros parabellum.

      Efectivos de la Ertzaintza, que llevaron a cabo un rastreo en la zona de la estación de tren de Durango, para localizar el vehículo utilizado en la huida. También se colocaron amplios controles en las carreteras de acceso a Durango, así como en el peaje de la autopista A-8.

      Mientras tanto, representantes políticos e institucionales ­entre ellos, Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy, Carlos Iturgaiz, Juan José Ibarretxe y Josu Jon Imaz­ visitaron el lugar de los hechos y la vivienda familiar del concejal fallecido, mientras que otros, como el presidente español, José María A

      También acudió el Delegado del Gobierno español en la CAV, Enrique Villar, quien puntualizó que Pedrosa había rechazado el servicio de escolta que le había ofrecido la Ertzaintza.

      Villar dijo que el concejal, ante cuyo domicilio se habían producido concentraciones de familiares de presos políticos vascos, «estaba amenazado como lo está todo el mundo, menos las personas cercanas a ellos».

      Según declaró el propio Pedrosa al programa de RNE de Carlos Herrera en diciembre de 1997, en la Navidad de 1996 «recibí la botella vacía en la que habían adherido un mensaje en el que se me decía qué poca vergüenza tengo al cenar con mi familia cuando los presos de ETA están en la cárcel» y también aparecieron carteles, coincidiendo con el 28 de diciembre, en los que se indicaba que «no eres inocente», en relación a la situación que padecen los presos políticos vascos.


      Octava acción mortal contra ediles del PP

      GARA | BILBO

      El atentado contra Jesús María Pedrosa supone la octava acción mortal contra concejales del PP en los últimos cinco años, aunque hacía casi dos que no se producía esta circunstancia. El anterior fue Manuel Zamarreño, concejal en Errenteria, el 25 de junio de 1998, también la última acción mortal antes del alto el fuego que ETA abrió meses más tarde.

      La organización armada abrió esta lista el 23 de enero de 1995, cuando mató en Donostia a Gregorio Ordóñez. Dos años y medio después se produjo el secuestro y muerte de Miguel Angel Blanco, edil en Ermua. En los once meses siguientes, cinco concejales más de la formación que lidera José María Aznar perderían la vida por la acción de ETA.

      A Blanco le siguió José Luis Caso, concejal en Errenteria fallecido el 11 de diciembre de 1997. El 9 de enero, ETA mató a José Ignacio Iruretagoyena en Zarautz, y el 30 del mismo mes acabó con la vida de Alberto Jiménez-Becerril y su esposa en Sevilla. El 6 de mayo de ese año, mató en Iruñea a Tomás Caballero, y luego a Manuel Zamarreño.

      Además, si se confirma la autoría de ETA en esta acción, con Jesús María Pedrosa son cinco las personas que han muerto a manos de la organización armada desde que puso fin a su alto el fuego. Le precedieron el militar Pedro Antonio Blanco, el líder del PSE, Fernando Buesa, y su escolta Jorge Díaz, y el miembro del Foro de Ermua José Luis López de Lacalle.

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